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jueves, 30 de enero de 2020


         


 



A funny way to explore the world around





Messy play is extremely important for children’s development. It provides them with an exciting tactile and sensory experience that inspires their curiosity, allows them to explore the world around and enhances their learning, language and creativity. 
Messy play encourages children to explore new textures and manipulate different materials through touching. It helps the youngest to develop their early motor skills. When children squeeze soft dough, scoop up sand or make marks in crazy foam, they are learning to refine their fine motor skills by using the muscles in their fingers, wrists, arms and shoulders to make small movements.
Additionally, it can be made at home.  Try this basic recipe:

2 cups Baking Soda 
1 cup Corn Starch
1 1/2 cup Water
1 tbsp Oil
Food colouring 

Mix ingredients together in a saucepan and simmer constantly stirring.  Take it off  the hob as soon as it is thick enough.  Let it cool until you can knead it with hands.  Add more starch if necessary.

lunes, 14 de marzo de 2016

Sonidos del mar, delfines

Las terapias con delfines suelen ser baños de entre 15 y 30 minutos y los niños siempre tendrán que ir acompañados de los especialistas. Está demostrado que los delfines tienen una gran sensibilidad ante niños y niñas con discapacidad y sus ondas ultrasónicas los ayudan a tener una mejor conexión entre las neuronas. Además incentivan el buen funcionamiento de los hemisferios cerebrales y por si fuera poco ayudan a conseguir buenos resultados físicos, emocionales y cognitivos. 
Es posible también utilizar sonidos de delfines en terapias individuales para mejorar la concentración.

ADHD Child vs. Non-ADHD Child Interview

jueves, 3 de enero de 2013

¿Por qué Finlandia tiene el mejor sistema educativo del mundo¿Por qué Finlandia tiene el mejor sistema educativo del mundo?

Hace unos meses tuve la oportunidad de trabajar con una chica finlandesa. Era una recién licenciada en Administración y Dirección de Empresas que aspiraba a estudiar un máster en Harvard pero que, a pesar de tener un buen currículum académico que se lo permitía, no pudo cumplir su ilusión por motivos económicos. Era una chica con un extraordinario nivel de inglés, casi nativo diría yo, unas calificaciones universitarias excelentes, había vivido en el extranjero durante varios años (a pesar de tener solo 22 años), había viajado mucho, tenía un background académico muy potente y además hablaba sueco y tenía buen nivel de chino.
Me contaba como su familia le daba una extrema importancia a la educación, la cual había permitido a su padre ocupar un puesto de alta dirección en la empresa Nokia Siemens Networks en la oficina de Hangzhou, en China. Pero lo más sorprendente de todo es que esa chica, a pesar de las habilidades y destrezas mencionadas más arriba, parecía alguien más bien común, alguien “promedio” de la sociedad finlandesa.
El ver ese “alguien promedio” con un perfil educativo tan alto me hizo despertar la curiosidad. ¿Cómo es estudiar en el mejor sistema educativo del mundo?

Educación como clave de competitividad en Finlandia

Finlandia es según el último Índice de Competitividad Global (ICG) del Global Economic Forum el tercer país más competitivo del mundo, subiendo un puesto en relación al año anterior. Las razones de esta excelente clasificación son varias: el buen funcionamiento de sus instituciones públicas, su transparencia, su capacidad de innovación, su buen sistema de salud y, en especial, su extraordinario sistema educativo.
Finlandia ocupa el primer puesto en educación primaria, así como en educación superior y formación en el ICG, resultado de un fuerte énfasis en la educación en las últimas décadas. Esto ha proporcionado a la fuerza laboral con las habilidades necesarias para adaptarse rápidamente a un entorno cambiante y ha sentado las bases para sus altos niveles de adopción tecnológica y de innovación. Finlandia es hoy uno de los países más innovadores de Europa, ocupando el segundo puesto en la tabla, sólo por detrás de Suiza. Desde que la OCDE comenzara en el año 2000 a elaborar su informe PISA, Finlandia ha acaparado los primeros puestos del podio en Europa por su excelente nivel educativo.
Resultados del Informe PISA en 2006. Fuente: OCDE

¿Por qué Finlandia tiene la mejor educación del mundo?

Para poder desarrollar adecuadamente las razones por las cuales Finlandia tiene el mejor modelo educativo del planeta nos centraremos en cinco aspectos clave: la figura del profesor, el método educativo, los centros educativos, la cultura educativa y la política en materia de educación.

La figura del profesor/a

Sin duda el aspecto más relevante del éxito educativo en Finlandia es la gran valoración que recibe la figura del profesor. Aun cuando su sueldo medio, alrededor de los 3.400 euros (en 2010), no sea muy elevado (de hecho menor que otros países europeos, incluso menor que en España), el prestigio que posee en la sociedad finlandesa hace que dicha profesión sea una de las más solicitadas por los estudiantes. Tal es la demanda de esta profesión que son admitidos en las facultades menos del 10% de los aspirantes, lo que implica que para el acceso se requiera una nota elevada y una prueba de selección. Para ser maestro se necesita una calificación de más de un 9 sobre 10 en sus promedios de bachillerato y de reválida y se requiere además una gran dosis de sensibilidad social (se valora su participación en actividades sociales, voluntariado…). Cada universidad escoge después a sus aspirantes a profesores con una entrevista para valorar su capacidad de comunicación y de empatía, un resumen de la lectura de un libro, una explicación de un tema ante una clase, una demostración de aptitudes artísticas, una prueba de matemáticas y otra de aptitudes tecnológicas. 
Niños haciendo trabajos manuales bajo la atenta mirada de su profesor. [Foto: Eudemic.com]
La carrera de magisterio tiene una duración de cinco años (en España son tres), pues se le exige a todo maestro que además de los tres años de licenciatura se cursen obligatoriamente dos años de un máster de especialización. La formación es muy exigente ya que el objetivo de la misma es preparar a los universitarios para que se conviertan, más que en profesores, en expertos en educación. Al final de la carrera los alumnos más brillantes suelen dedicarse a la enseñanza infantil, a la que se considera la etapa decisiva para que el resto del proceso educativo sea bueno.
Los profesores no solo enseñan materias en los colegios. En muchos pueblos finlandeses a menudo la gente visita a sus profesores para pedirles consejo sobre todo tipo de asuntos. La comunidad confía en los profesores porque saben que han sido muy bien preparados ya que los alumnos con mejores resultados son los únicos que pueden acceder a la docencia.
The Finland Phenomenon
“Los políticos, los pedagogos, los empresarios, los estudiantes… Todos saben que la educación es el principal recurso del país para competir en el mercado internacional y para construir una ciudadanía cívica”, dice Tony Wagner en el más que recomendable documental “The Finland Phenomenon: Inside The World’s Most Surprising School System”.
“Hace unos años el sistema estaba mucho más centralizado pero descubrieron que los resultados eran mejores si cedían más poder y autonomía a los colegios”, expone Wagner. Esa es una muestra de la confianza de la población en el sistema.”

El método educativo

El  método educativo finlandés destaca por varios elementos novedosos. El primero de ellos consiste en que la escolarización se produce a los siete años, más tarde que en muchos países europeos. Esta decisión se atribuye a que no es hasta los siete años de edad cuando los niños llegan a una madurez intelectual suficiente que les permita asimilar y comprender la información que van recibiendo.
Durante los primeros seis años de la primaria los niños tienen en todas o en la mayoría de las asignaturas el mismo maestro, que vela por que ningún alumno quede excluido. Es una manera de fortalecer su estabilidad emocional y su seguridad. Hasta quinto no hay calificaciones numéricas. No se busca fomentar la competencia entre alumnos ni las comparaciones.
Que ningún chico se quede atrás
Otra gran característica del sistema finlandés es la atención personal dedicada a cada niño, y especialmente a los que van atrasados. De hecho, uno de los mayores aciertos de los colegios finlandeses es que prestan mucha atención a la evolución del alumno desde el comienzo, intentando atajar los problemas de orden académico en los primeros años de escolarización, cuando es más fácil solucionar las dificultades. Aun cuando sigan las clases junto con los demás, los chicos que van más atrasados tienen un tutor personal y clases de apoyo según los diferentes niveles de necesidad.
Los niños tienen menos horas lectivas que en otros países.  A parte de eso se considera que los niños finlandeses, a diferencia de lo que sucede con los niños orientales, deben jugar el máximo tiempo posible para que gocen de su infancia. Los alumnos solo acuden a clase durante 4 o 5 horas al día durante sus dos primeros años de clase. En total, suman 608 horas lectivas en primaria, frente a las 875 horas de España, con deberes en casa que no son excesivos. En casa es donde empiezan a aprender la lengua y a socializarse. En el colegio la socialización sigue siendo muy importante. La relación con el profesor es fundamental y resulta muy cercana porque no hay más de 20 alumnos por clase. El número de matriculados en un colegio también es muy reducido.
La metodología ha abandonado las memorizaciones típicas del sistema educativo de la Ilustración y hace énfasis en el desarrollo de la curiosidad, la creatividad y la experimentación. No es una cuestión de transmitir información, sino que es más importante aprender a pensar.
La tipología de clases, lejos de convertirse en una clase magistral fundamentalmente unidireccional, se convierte en un debate abierto donde los profesores fomentan mucho la participación. Los profesores finlandeses trabajan mucho en grupo con sus alumnos, buscando retroalimentación de los mismos y realizando clases participativas, donde el ambiente es relajado y tolerante.
Además, el profesor está forzado a ir renovando sus clases y métodos de enseñanza para atraer la atención de los alumnos, actualizando y vinculando aquéllo que enseña en el aula con sucesos reales y formas que motiven a los estudiantes. Por ello en las clases se proyectan vídeos de YouTube, se preparan temas investigando en Wikipedia o Facebook, utilizan cómics y escuchan música. No existe una vida dentro del aula diferente a la vida detrás de sus puertas, y la tecnología, igual que ocurre en sus casas, se utiliza a menudo en clase.

El profesor, además, recibe evaluaciones y feedback por parte de otros profesores más experimentados en el modo en que imparten sus clases para que éstos puedan mejorar su método educativo.

Los centros educativos

Cada colegio tiene autonomía para organizar su programa de estudios. La autonomía de los colegios se enmarca dentro de un sistema en el que la educación se concibe como algo gratuitoe igual para todos. Los niños tienen acceso a centros de enseñanza similares y no pagan por el material. Los colegios proporcionan libros, ordenadores e incluso la comida. La planificación educativa es consensuada entre los profesores y los alumnos. Los adolescentes dan su opinión sobre las propuestas de los docentes, informan de sus intereses y participan en la organización del curso. Un hecho que puede atribuirse a un sistema basado en la transparencia, el cual rige también las instituciones públicas del país.
Otro elemento significativo con el que cuenta el sistema finlandés es, según José Antonio Marina, el trabajo integrado de todos los estratos del sistema educativo. Mientras que en España los niveles de enseñanza están completamente separados (“primaria y secundaria no trabajan juntos y secundaria y la universidad no lo hacen en absoluto”) allí están acostumbrados a organizar el sistema educativo como un todo, “por lo que la colaboración para mejorar los planes de estudio es muy grande”.

La cultura educativa

“El éxito finlandés se debe a que encajan tres estructuras: la familia, la escuela y los recursos socioculturales (bibliotecas, ludotecas, cines…)“, explica Javier Melgarejo. Los tres engranajes están ligados y funcionan de forma coordinada. “Los padres tienen la convicción de que son los primeros responsables de la educación de sus hijos, por delante de la escuela” y complementan el esfuerzo que se hace en el colegio. “En Finlandia el 80% de las familias van a la biblioteca el fin de semana”, añade Melgarejo, para quien este estímulo de la lectura en casa resulta fundamental.
Existe una herencia cultural luterana basada en la responsabilidad que fomenta la disciplina y el esfuerzo, a la que también acompaña una climatología que empuja a encerrarse en casa, pero estos factores también están presentes en otros países vecinos, como Suecia o Dinamarca, que disfrutan de mayor nivel económico y sin embargo figuran varios puestos por debajo en PISA. “No son las variables socioeconómicas las determinantes“, subraya Melgarejo.

Las políticas en materia de educación

Las ventajas que proporciona el modelo finlandés a sus estudiantes provienen de su gasto público, que representó en 2009 el 6,8% del PIB (el 5% en España). Así, la enseñanza obligatoria es gratuita en todos sus conceptos, desde el material hasta los gastos de comedor, e incluso el colegio ha de garantizar el transporte en el caso de que los niños deban desplazarse al centro desde una distancia superior a los 5 km. También los estudios universitarios son gratuitos, incluidos aquellos destinados a los adultos que, contando con un trabajo, quieren reciclarse o simplemente mejorar su formación. Todo ello para que aprender en Finlandia no sea un problema de dinero.

En Finlandia la educación es uno de los temas sobre el que existe consenso político respecto a su importancia, lo que supone una estabilidad en el sistema educativo que permite que éste se desarrolle completamente, pueda evolucionar y madurar dentro de los mismos parámetros. Por contraposición, España ha sufrido 6 o 7 cambios relevantes en su sistema educativo, desde la LEG hasta la LOE, pasando por la LOGSE.
Harri Skog, secretario de Estado de Educación de Finlandia desde 2006, resumía en una frase la importancia de este proceso: “La educación es la llave para el desarrollo de un país”. Por eso el país nórdico dedica del 11 al 12% de los presupuestos del estado y los ayuntamientos a financiar este modelo de educación. Pero este gasto se hace de un modo eficiente. Tal y como indica Javier Megias “el gasto medio por alumno entre España y Finlandia es similar y no se encuentra en niveles exorbitados, apareciendo diferencias relevantes sólo cuando se alcanza la Educación superior.”
El sistema social finlandés contribuye además con numerosas ayudas oficiales a las familias para que puedan conciliar su trabajo y la atención a sus hijos y, con ello, continuar con su dedicación y empeño educativo también en el hogar.

Conclusión

El modelo educativo finlandés está pensado principalmente para que “nadie se quede atrás” confiriendo un sistema educativo que presta atención a cada pequeño detalle para favorecer que el finlandés medio tenga un nivel educativo alto o muy alto. Aunque el sistema tiene un nuevo reto a superar, identificado ya por parte de las autoridades educativas del país: la necesidad de centrarse más en los alumnos con mayor potencial para incrementar aún más sus resultados y habilidades, consiguiendo así estudiantes sobresalientes que destaquen por su excelencia y sobresalgan entre las élites profesionales y académicas mundiales.
Ésta es una explicación sin ánimo de lucro


 Tomado de
 United Explanations



viernes, 5 de octubre de 2012

La delfinoterapia y sus beneficios


Recientemente en mis lecturas investigativas sobre las discapacidades y sus tratamientos, el desarrollo de la tecnología y los aportes de la ciencia, me interesé por la delfinoterapia, pensando en lo que beneficiaría a uno de mis pacientes con trastorno generalizado del desarrollo, a la vez pensando que en Venezuela no existía ese tipo de tratamiento.  Como sé que en nuestra hermosa Isla de Margarita existe un acuario de contacto con delfines, sugerí a sus padres que en su reciente viaje de vacaciones lo investigaran, muy sorprendida quedé al ver que su respuesta fue afirmativa y es por eso que hoy quiero hablarles de las bondades de estos nobles animales y sus poderes curativos en muchos tipos de enfermedades.
Es una técnica que consiste en la interacción del ser humano con delfines (normalmente de la especie nariz de botella), donde interviene además un terapeuta; a través de la cual se intenta mejorar la calidad de vida tanto de niños como adultos que padecen serios problemas de salud, sobre todo enfermedades crónicas y de carácter psicológico.  
El estadounidense John Lilly conocedor de la anatomía y sistema neurológico de estos cetáceos, comenzó a trabajar con infantes que presentaban algún problema neuronal, los hizo jugar con los mamíferos acuáticos y luego registró los cambios que ocurrían en ellos por medio de un electroencefalograma. También hizo múltiples anotaciones sobre las mejorías observadas en el lenguaje, estado de ánimo y movimiento. A partir de esas pequeñas investigaciones se han hecho otras en Estados Unidos como las del científico David Cole, quien ha formulado la hipótesis cavitacional, la cual atribuye al sonido del delfín frecuencias ultrasónicas que estimulan al sistema nervioso central del paciente, lo que induce la liberación de hormonas ligadas a la relajación y mitigación del dolor.

Entre los beneficios de la delfinoterapia encontramos:

Los delfines emiten unas ondas ultrasónicas de alta frecuencia y amplitud diversa, muchas veces imperceptibles para el oído humano pero que pueden sentirse en el agua y que propician la activación de aquellas neuronas dormidas y la propagación del impulso o señal nerviosa que se transmite de una a otra, así se facilita el trabajo coordinado de los dos hemisferios del cerebro.
Los cambios neurológicos y neuroquímicos que se generan se traducen en diversos beneficios físicos, emocionales e intelectuales tales como mejoras en el sistema inmunológico, mejoras en la coordinación motora, en el estado de ánimo, el contacto social, y en el lenguaje.
Alivia trastornos nerviosos, sobre todo en niños.
Es efectivo como tratamiento adicional en niños con déficit de atención e hiperactividad.
Ofrece resultados muy positivos en niños con síndrome de Down: A través de la terapia los niños aprenden de 2 a 10 veces más rápido que aquellos que no llevan la terapia y que en un 50% de los casos, podían retener tales lecciones incluso un año después de la terapia.
En los niños con autismo ayuda a mejorar su capacidad para prestar atención y por lo tanto optimiza los procesos de enseñanza.
Colabora en el tratamiento de personas con epilepsia.
También se utiliza para tratar la depresión, ansiedad y estrés.
El contacto con los delfines reduce el dolor y provoca que el sistema inmunológico se fortalezca, por ello se utiliza para las personas con enfermedades crónicas y terminales como el cáncer.
También se aplica en adultos en proceso de desintoxicación de drogas, anorexia y bulimia.
Proporciona mejoras en adultos con secuelas de infarto cerebral (muerte de tejido neuronal por falta de suministro de sangre) y traumatismo craneoencefálico (golpes por accidentes).
Ofrece beneficios a mujeres embarazadas: reduce molestias generadas por su condición y durante el parto, además de que estimula al sistema nervioso del bebé.



Mas allá de la hermosura y docilidad que transmiten los delfines, su inteligencia es única. Son ellos los protagonistas de una alternativa para mejorar la salud y por ende la vida de miles de personas que participan a la Delfinoterapia.






domingo, 16 de septiembre de 2012



La educación inclusiva

Todos los seres humanos tenemos una serie de características que nos asemejan y nos diferencian, haciendo que cada persona sea única y singular. La diversidad es una realidad compleja que no se reduce a ciertos grupos de la sociedad. Además de las diferencias entre grupos (nivel socioeconómico, culturas, género, etc.), existen diferencias individuales dentro de cada grupo (capacidades, intereses, motivaciones) y el interior de cada individuo (las personas van adquiriendo múltiples identidades a lo largo de la vida por la vivencia de nuevas experiencias).Cada estudiante es portador de un conjunto de diferencias haciendo que el proceso de aprendizaje sea único e irrepetible en cada caso. La atención a la diversidad se refiere, por tanto, a cualquier alumno y no solo a aquellos “tradicionalmente considerados diferentes”, como los alumnos con necesidades educativas especiales.
El desafío ahora es avanzar hacia una mayor valoración de la diversidad sin olvidar lo común entre los seres humanos, porque acentuar demasiado lo que nos diferencia puede conducir a la intolerancia, la exclusión o a posturas fundamentalistas que limiten el desarrollo de las personas y de las sociedades, o que justifiquen, por ejemplo, la elaboración de currículos paralelos para las diferentes culturas, o para las personas con necesidades educativas especiales.
Es importante no confundir diversidad con desigualdad, aunque los límites entre ambos conceptos no son siempre nítidos, porque las diferencias pueden derivar en desigualdades cuando las personas no pueden participar de los bienes sociales, económicos o culturales en igualdad de condiciones. Mientras que las diferencias son inherentes a la naturaleza humana, las desigualdades se producen por circunstancias externas: cuando se establecen asimetrías entre las personas o grupos, cuando las diferencias se utilizan para segregar, seleccionar o discriminar a los estudiantes, o cuando se brinda una atención educativa homogeneizadora que no respeta ni se ajusta a la diversidad.
En América Latina muchas diferencias van de la mano con la desigualdad. Los niños que proceden de pueblos originarios o afrodescendientes, de familias migrantes, que viven en la zona rural o en contextos de pobreza, o que tienen diferentes capacidades se encuentran en una situación de desigualdad en cuanto al acceso a los diferentes niveles educativos y a los logros de aprendizaje, debido a numerosos factores, como la falta de escuelas o escuelas incompletas, la escasa pertinencia del currículo y de los métodos de enseñanza, la rigidez y homogeneidad de la oferta educativa, los obstáculos económicos, la falta de acceso a las tecnologías de la información y comunicación y las características y la escasez de recursos de sus familias y de las comunidades en las que viven.
La educación tiene la obligación moral de eliminar o minimizar las desigualdades sin anular o desvalorizar las diferencias, ya que los tratamientos uniformes profundizan las desigualdades y atentan contra el derecho a la propia identidad. La igualdad ha de entenderse como el disfrute de iguales derechos y posibilidades (legales y reales) que permiten la libertad práctica de optar y decidir. La diversidad personal y cultural hace referencia a las distintas formas de sentir, pensar, vivir y convivir (CMPR, 1999).
Concebir las diferencias como algo normal en los seres humanos que nos enriquece a todos conduce a políticas y prácticas educativas diferentes. Desde esta lógica se apuesta por el desarrollo de escuelas en las que todos los estudiantes de la comunidad se eduquen juntos, y la diversidad constituya un eje central en la definición de las políticas educativas generales en lugar de ser objeto de programas diferenciados. Esto se concreta, por ejemplo, en una educación intercultural para todos, un enfoque de igualdad de género, un currículo flexible que pueda ajustar y enriquecer en función de las características de los contextos y necesidades de aprendizaje de los alumnos, calendarios escolares flexibles según las necesidades de los diferentes contextos, métodos de enseñanza culturalmente pertinentes y sistemas de apoyo para las escuelas con mayores necesidades.
Desde el enfoque de la inclusión, el problema no es el niño, sino el sistema educativo y las escuelas. Las barreras al aprendizaje y la participación aparecen en la interacción entre el alumno y los distintos contextos: las personas, políticas, instituciones, culturas y las circunstancias sociales y económicas que afectan a sus vidas. En este sentido, las acciones han de estar dirigidas principalmente a eliminar las barreras físicas, personales e institucionales que limitan las oportunidades de aprendizaje y el pleno acceso y participación de todos en las actividades educativas (Ainscow, M. y Booth, T., 2000).